Escuadrón Suicida

No suelo hablar de cine, y las pocas ocasiones en que lo he hecho ha sido para referirme a películas que pueden ser clasificadas como obras maestras, bien por lo files que son al espíritu de la novela en la que se basan, bien porque no existe tal novela pero siguen todos los cánones clásicos desde el punto de vista de la historia. Hoy he decidido traer una película por todo lo contrario: Suicide Squad (en español, Escuadrón Suicida) es una película de superhéroes o quizá debería decir de supervillanos, aunque claro quedaría decidir quién es quién.
El caso es que ninguno de los protagonistas, salvo el personaje de Will Smith (Deadshot) sufre el más mínimo cambio en su forma de ver el mundo ni experimenta ninguna evolución personal, al menos ninguna que llegue con éxito al final de la película. Incluso aquellos que inicialmente son presentados como “buenos”, como Amanda Waller que es presentada como miembro de la NSA, aunque cualquiera que siga los comics la reconoce como villana, y que en mi opinión tiene como objetivo una vez más ese autoflagelado de la sociedad occidental hacia sus instituciones y alores tan de moda en todos los medios de comunicación, cine incluido.

Escuadrón Suicida
Sin embargo, salvo por los fallecidos, que no voy a nombrar para no destrozar la película a algunos, la historia se limita a ser acción. Acción sin más motivada por los errores (o quizá no) de Amanda Waller. Pero dada la nula evolución de los personajes creo que podemos concentrarnos en que lo mejor de la película son las canciones, no es un musical pero la lista de canciones y la música es casi constante a lo largo de la película, muchas de ellas actuales pero otras clásicos del rock, del punk o de otros géneros musicales modernos y que en ocasiones llegan a silenciar las voces de los personajes, como queriendo decir que en el fondo no importa tanto lo que digan o quieran decir. Y por supuesto los gráficos, un 3d más que aceptable, sin llegar a ser el mítico de Avatar, quizá por lo oscuro de muchas de las escenas de exterior que a modo de simbolismo tienen lugar de noche, lo que hace que perdamos algo de profundidad. En resumen un buen rato si uno no quiere pensar mucho, pues incluso las reflexiones críticas se pierden dispersas en vanas conversaciones y en la trepidante acción.

Rogue One

Aunque aún sigue en la cartelera ha pasado ya tiempo desde el estreno de Rogue One, así que he decidido hablaros de ella.

No es que no haya tenido tiempo antes, es que no he querido por miedo a realizar algún spoiler inadvertido que pudiera fastidiar la película a los muchos fans de la serie, que como yo fuimos los primeros días, pero si alguien va a verla ahora, el riesgo de haber recibido spoilers por otras partes es tan amplio que el mío ya parece inexistente.

La verdad es que acudí a verla ilusionado (era una nueva película de Star Wars) pero escéptico después del «cuasi remake» de Episodio VII: El Despertar de la Fuerza y de las cagadas de Episodio I: La Amenaza Fantasma (lo siento no me gusta Yar yar vean por más que tenga su función principal y punto culmen en Episodio II: El Ataque de los Clones cuando es engañado por el canciller Palpatine para que sea él quien proponga la creación del ejercito al que se opone Padmé Amidala. Es demasiado tonto, zafio y atolondrado incluso para ello) y Episodio III: La Venganza de los Sith (donde yoda es salvado de la orden 66 en el planeta Kashyyyk por un wookiee sospechosamente similar a Chewbacca y al que yoda se refiere como tal; y lo siento puede entenderse como casualidad, pero para mí las dos actuaciones: como contrabandista independiente y héroe de las guerras clon —quizá debería ponerlas al revés ya que lo son en el tiempo— son incompatibles), por lo que pensaba que podía ser cualquier cosa.

Rogue One

Rogue One se establece temporalmente justo antes del Episodio IV Una nueva Esparanza, el primero de Lucas, por lo que era tan esperable alguna cagada como alguna aparición estelar inesperada (Han Solo, la madre de Rey, Lando Calrissian, Chewbacca,…) pero no. Los que aparecen ( Darth Vader, Moff Tarkin, Leia Organa y Bail Prestor Organa,…) en mi opinión son correcto y ya están en su papel, sin ninguna casualidad ni cruce extraño de por medio.

¿Qué que garantías tengo para pensar que Jyn Erso no es la madre de Rey?, pues para eso tenéis que ver la película.

Por lo demás no defrauda, aunque se sacan de la manga una luna, Jedha, en la que sitúan un antiguo templo Jedi, de la que no se había oído hablar hasta ahora en la saga. Lugar, como no, ocupado por el Imperio en sus albores debido a la existencia del templo. Eso motiva que tenga su pequeña sección de rebeldes comandados por Saw Gerrera, el mismo que rescata a la pequeña Jyn. No voy a entrar en los contactos que ello le da a Jyn, ya que es posible que sea una relación natural y no una casualidad, lo que sí es extraño es el que la abandone en un momento dado, quedarí más natural que ella, en su propia rebeldía, huiera volado del nido; y sobre todo queda sin sentido la muerte de Saw Gerrera, principalmente por cómo se produce, ya que podía dar lugar a un momento épico en el que se sacrifica por salvarlos y no así.

Aunque dejando de lado esos pequeños fallos, la película retoma los mejores aspectos de las primeras de la saga: ideales, ambición, una historia trepidante y, sobre todo, innovadora.

Por un fantástico año 2018

Estas fechas son las indicadas para hacer balance y aspirar a mejores experiencias.

No podemos decir que este año sea bueno en lo que a la fantasía se refiere. No nos han faltado publicaciones, ciertamente, y eso es algo bueno aunque haga que sea imposible acudir a todo debido al inmenso presupuesto que ello nos implicaría.

Pero por el lado del cine, la música, el comic y la ciencia que influye en la ciencia ficción ha sido un año triste. La muerte estas últimas semanas de George Michael y Carie Fisher nos ha llenado de dolor durante estas fiestas de Navidad, pero se une a las más lejanas de David Bowie, en enero; Ray Tomlinson y Garry Shandling en marzo; Isao Tomita en mayo; Bud Spencer, en junio; Emma Cohen y Michael Cimino, en julio; Kenny Baker y Víctor Mora, en agosto; Amparo Valle, en septiembre; Dario Fo y Steve Dillon, en octubre; Leonard Cohen, Robert Vaughn, Jay Forrester, Ron Glass y Micharmut, en noviembre; John Glenn y Zsa Zsa Gabor, en diciembre.

Seguro que vosotros tendréis otra lista de personas a recordar y con los cuales una parte de vuestra infancia o juventud ha pasado definitivamente para no volver, estos son, por muchas y diversas razones los míos.

Pero hoy no es tiempo de mirar atrás sino hacia delante, hacia los proyectos propios (de los cuales aún no os puedo hablar) y ajenos, como Vientos de invierno (novela), Star Wars: Episode VIII, Blade Runner 2049, Resident Evil: El Capítulo Final, Los Descendientes 2, Valerian y la ciudad de los mil planetas, Underworld: Blood Wars (esperemos, aunque en España no tiene fecha), King Arthur: Legend of the Sword, It… y seguro que trae alguna sorpresa más, en especial en el mundo literario donde las ediciones no se suelen anunciar como las películas o las series de televisión.

Prespectivas de Futuro

El último comentario de la pasada entrada ha despertado algunas preguntas en las redes. Eso de que os lo comentaría «aquí o en otro blog.» parece que ha asustado a algunos amigos. Pero sí: el futuro es incierto.

La historia

En el año 2006 empecé a escribir en la red… buen en realidad un poco antes, pero de otras formas. En 2004 empecé a participar en varios foros de bricolaje y decoración. Primero planteando preguntas sobre problemas que me iba encontrando con el desarrollo de la nueva casa. Luego contando alguno de los montajes que hacía.

Como si el hecho de escribir me picase a ello fui recuperando los antiguos escritos, que guardaba en diskettes de ordenador. También algunos en papel que estoy en fase de pasar… ¡Pero es tan aburrido! Y en paralelo empecé a abrir blog: el primero en un conocido periódico digital. Lo abandoné por las malas herramientas de edición. Otros dos en las principales redes gratuitas del momento: WordPress y Blogger.

El problema del primero era que no se podía monetizar sin contratar un paquete de pago, dudosamente rentable. Al menos para los contenidos que yo quería publicar y el tiempo que podía dedicarle. En cuanto al otro los anuncios de Google son fáciles de colocar y funcionan sin costes, pero su rendimiento es poco, pues no depende de su apuración. Que Google te pague o no por un anuncio depende de si pinchan en él, lo que se conoce como pago por click. Por el contrario, la inclusión de otro tipo de anuncios (que no sé si técnica y contractualmente son posibles sin ser versión de pago) requiere de su contratación independiente, lo que es un proceso complicado, largo y que requiere de tiempo.

Inicio y desarrollo de una etapa

En esas circunstancias me surgió la propuesta de escribir para Redactores. Una red de blogs en las que ellos se encargaban de la parte técnica y comercial y en la que yo solo tenía que escribir. El acuerdo se concretó en dos blogs (me hubiese gustado un tercero de política pero coincidía con alguien mucho más documentada: Ibiza Melian. Y evidentemente no podíamos colisionar con dos de la misma temática) que fueron los de bricolaje y literatura de fantasía.

A lo largo de esos más de diez años han existido problemas varios y mucha s experiencias. Caídas de red, cambios de servidor, fallos administrativos, cambios de condiciones, incorporaciones y muchos abandonos.

Cuando empezamos con los últimos problemas me empecé a plantear la retirada. Por primera vez estos eran solo administrativos. Los problemas se solucionaron, aunque solo temporalmente. Es más un correo me anunciaba la finalización de la entidad que los gestionaba. Sin embargo, dicho correo, no aclara el futro de los blog y los dominios en sí. Si se van a dejar morir; mantener congelados, activos; liquidar los dominios vendiéndolos…

Y pese a mis correos solicitando esta información junto con la liquidación final nada se me ha aclarado.

El futuro

Me gustaría seguir con este blog, muchos de mis lectores me siguen aquí y algunos hasta habéis enlazado con él… pero no sé que pasará.

Tiempo de cambios

Nada es permanente en esta vida, todo muda y todo cambia. La vida en sí es una continua sucesión de cambios, incluso durante la muerte y después las reacciones y el cambio permanece.

Pasar el Rubicón

Cuando Cayo Julio apodado Cesar en su enfrentamiento con Cneo Pompeyo decidió cruzar el río Rubicón tomó una decisión sin posibilidad de vuelta atrás. Si fue plenamente consciente de ello o si, por el contrario, lo hizo únicamente presionado por las circunstancias es algo que algunos historiadores aún debaten. Aunque la mayoría se decide por lo primero.

Debo reconocer que para mí, este mes es una especie de Rubicón en la que he debido tomar muchas decisiones, quizá demasiadas de golpe y no todas voluntarias. El resultado de ese pase lo iréis viendo en los próximos meses, en algunas cosas, en otras quizá años.

Nuevos tiempos nuevos desafíos

Varias cuestiones he coincidido en este mes y una de ellas afecta a este blog, por lo que, aunque aún no lo puedo confirmar, tengo esperanzas para poder decir que en el futuro iniciará una nueva etapa. Es posible que durante el proceso está un tiempo desaparecido. Tanto en lo que respecta a las publicaciones como al propio blog. Pero espero volver con nuevas fuerzas y más ilusiones ante los nuevos retos que se avecinan.

Dicen que da mala suerte hablar de «cuestiones en cocina». Pero también es cierto que aunque sean cuestiones que están en la cocina es posible que cuando se acaben de definir no pueda hablaros de ellas. Por eso prefiero avanzar  a no contaros nada. Aunque el mero hecho de estar por concretar me obligue a ser ambiguo.  A ser ambiguo, meros trazos . Antes de dejaros ante hechos consumados que me impidan anticiparos las noticias, al menos por este canal. Pues aunque sé que muchos me seguís en Facebook y otras redes no todos lo hacéis así.

El poder de la palabra

En 1984 decía George Orwell: «la palabra es todo pues ella define como pensamos». Bueno, en realidad lo dice en plural. Pero el SEO, el tirano de nuestros días que no es capaz de asociar género ni número, me obliga a ponerlo en singular para que coincida con el título.

Aunque lo que en el fondo nos interesa es el significado, no la literalidad. Las palabras que usamos definen nuestro modo de pensar. No es lo mismo decir compartir que robar. Incluso aunque el robo sea legal, perpetrado por el ministerio de hacienda. Compartir tiene unas connotaciones voluntarias que se pierden cuando se usa como sinónimo de impuestos. Pues los impuestos son todo menos voluntarios. Lo mismo que las connotaciones de progreso, izquierda y comunismos son muy distintas. Pero la prensa y gran parte del llamado «mundo cultural» las usa como si fueran equivalentes. Como si el progreso y la mejora fuese un monopolio de una ideología que ha generado cien millones de muertos. En el siglo XX el fascismo es considerado el gran asesino con unos 15.000.000 de muertos. En ese periodo el comunismo supera los 90.000.000. Y no defiendo a ninguno de ellos, pues ambos me parecen igual de perniciosos.

Minorías y mayorías

Venían estas reflexiones a raíz de la campaña que una amiga mía está realizando en favor de la existencia de personajes diversos en la literatura. Es decir pertenecientes a minorías sexuales, raciales, culturales (curiosamente no a las religiosas). Sin embargo, conozco muy pocos personajes judíos, que no sean «el malo» o «el avaro» fuera de la literatura judía. Tampoco conozco muchos personajes religiosos, de cualquier religión, en la mayoría de la literatura del siglo XXI. Como fiel reflejo de la sociedad, pero también como importante manipulación de la misma. Y es curioso, pues si bien esto podía ser aceptable en novelas actuales es una grave carencia en una que se llame histórica. Reducir el poder de la religión al meramente político en el siglo XV es un anacronismo. Es imponer una determinada mentalidad actual a una época histórica pasada.

Algo, en mi opinión, deplorable. Tanto o más que pretender modelar la sociedad desde la literatura. Pero somos lo que pensamos. Pensamos las palabras que vienen a nuestra mente. Y la mayor palabra presente es la que leemos.